No te hundas

Ritmos griegos: Troqueo (--  ·)

No reserves en tu vida
un espacio protegido,
no te quedes hoy dormida,
no te sumes al olvido.

No te hundas en abismos
donde moran siete males,
no te pierdas en realismos,
no abandones ideales.

Y si lo haces, fiel amigo,
no te quedes ya conmigo.



    
Basado en el poema de
Mario Benedetti “No te salves”.

Yambo aéreo

Ritmos griegos: Yambo ( ·  --)

Abrir mi ser
sin condición,
ser cuenco fiel
que ofrece amor.
Nadar cual pez
en tu canción,
el mar beber,
soltar mi voz.
Saltar sin red,
llegar al sol,
jamás volver,
volar, ser yo.




Certezas

Buscando certezas
nos vamos cegando,
nuestros miedos enterrando,
escondemos la cabeza,
las verdades ocultando
y pronto la tierra empieza
a crecer bajo mis pies,
a ser un firme soporte
tan claro en su sencillez,
sin que importe
negar aquello que ves.

Poco a poco nos tragamos
las verdades inventadas,
y no existe nada
que no conozcamos,
la tierra está dominada,
los hombres somos sus amos,
y tan seguros estamos
de esta brillante verdad,
que con el tiempo olvidamos
que nunca fue realidad.



La puerta del silencio

El silencio es puerta
que nos permite acceder,
tras su jamba abierta
a la senda del saber.

Es también ventana,
pues penetra a su través,
luz de la mañana
que ilumina cuanto ves.

Es lugar vacío,
en la materia, inmerso,
por su hueco miro,
comprendiendo el universo.




La galerna

Grises y densas nubes de tormenta
velan contornos en la lejanía,
cubren los techos de la azul bahía
sin que nos demos apenas ni cuenta.

Y cuando menos crees, su marcha lenta,
ha sometido ya, la luz del día,
ha logrado empañar toda alegría,
la noche ha caído, no tiene vuelta.

Huyen las gaviotas de la galerna,
blandiendo con prisa sus blancas plumas.
Yo me alzo firme sobre mis piernas
en oscuro manto sin luz alguna,
dejo que el cielo sobre mí se cierna,
disolviendo mi ser entre las brumas.




Bucear

Silencio,
murmullo de fondo.

Silencio,
denso y hondo.

Me hablan al oído
mares eternos
rescatando del olvido
veranos e inviernos.

Y yo floto suspendida
entre aguas turquesa,
dejando que la vida
en sus olas me meza.

En ella levito,
nada me pesa.
Silencio infinito,
entra en mi cabeza.

Y yo me disuelvo,
toda sal y arena,
por momentos vuelvo
a ser parte de la tierra.




Meditar en lo atómico

Buscando en lo más profundo
del sólido indivisible
la esencia de este, mi mundo,
oculta en lo invisible.

Sumergiendo mi consciencia
en honduras insondables,
hoy pongo vida a la ciencia,
dejo al cosmos que me hable.

Y así escucho ese murmullo,
canto eterno y silencioso,
que meciéndolo en arrullo
crea un cielo tan hermoso.

Tras poner mi ser en calma
hoy me empapo en la materia,
esperando ver el alma
resurgiendo desde ella.




Disolviendo sales

Navego por mares
de aguas transparentes
disuelvo mis sales,
drenando los males
que acosan mi mente,

Soy cuerda que vibra,
móvil permanente.
que sube y que baja,
y en este vaivén,
la piel resquebraja,
fundiendo su ser
con aguas saladas
secas y mojadas
que en su ir y venir
el mundo equilibran.

Me dejo fluir
soltando el amarre,
las hago vivir,
en mí se introducen,
son parte de mí,
y tan alto brillan
que al fin se reducen
las sombras mortales
y todo reluce
en blancos cristales.




Abriendo futuro

Eleva la brisa
los quedos suspiros
que brotan sin prisa
del sol suspendidos.

Tranquilo descanso,
hogar que me espera,
lugar noble y manso
pegado a la tierra.

Recuerdos nublados
de viejos amigos
que fueron borrados
por años de olvido.

Hoy vuelve mi vida
tan vieja y tan nueva,
del cielo prendida
soy polvo que vuela.

Vivo encaramada
en lo alto de un muro,
cual flecha lanzada
abriendo futuro.





Mar de ahora

Abierto al mundo
mi ser se despoja,
un mar profundo
me invade y me moja,
en él me hundo,
lugar donde mora,
en un segundo,
inmerso el ahora.