Inteligencia artificial frente a inteligencia cósmica

Ante la fría piel
que cubre la última tecnología,
ante el avance cruel
del limpio metal frente a la vida,
ante la etérea red
que une y secciona y nos cautiva.

Abre el espacio que habita
en las honduras del ser,
tiende tus lazos e invita
a quien te quiera conocer,
muestra tu alma desnuda,
que nada debes temer,
siente la fuerza que muda
y se renueva cada vez.




La piedra

Fluyo cual río por los costados
de esta roca hoy dormida,
deconstruyendo los cortes dados,
voy sanando las heridas.

Escuchando con mis manos
la vida bullente que ella encierra,
voy hallando a mis hermanos
palpitando al ritmo de la tierra.



Encuentros humanos

En esta casa que erigimos,
de silencios saturada,
se despierta lo más vivo
que en nosotros descansaba.

Descifrando los motivos
que traslucen tu mirada,
te conozco y soy movido
por tu palabra sosegada.

Permitiendo que en el centro
nazca nueva, inesperada,
va emergiendo de este encuentro
la verdad del alma humana.




Cuando la piel se resquebraja

Cuando la piel se resquebraja
mostrando un sol en su interior,
y ves el alma sin mortaja,
brillante, atémporo motor.

Tiemblan los átomos que encajan
formando un cuerpo alrededor,
porque se saben la más baja
fase en la eterna evolución.

Y descubierto, el ser destella,
radiando al mundo su calor,
no existe una entidad más bella,
pues es su esencia puro amor.

Despierta entonces la consciencia
de ser igual en condición,
es la razón de la existencia
entrelazar el corazón.



Materia y espíritu

Desde los tejados
de la gran ciudad
miro ambos lados
de la realidad.

Uno denso, enorme,
heredad dormida,
otro etéreo, informe,
que le da la vida.

Uno con los ojos
de mi rostro veo,
otro que en mí acojo
y entre líneas leo.

Trato de ligarlos,
comprender su esencia,
hoy sé que entre ambos
baila la existencia.



Ayer cuando dormías

Ayer cuando dormías
te vi bajo la higuera,
soñando con la vida
que aún no era.

En negra noche cósmica
forjaste tu destino,
entrando a esta órbita
dormiste en el olvido.



Las puertas del Leteo

Se abren las puertas
del río Leteo,
aún no estoy muerta,
mas veo.

Sublime calor
que irradio y me invade,
pues es el amor
la llave.




A diez manos

Me abro despacio
con leves caricias
creando el espacio
para algo que inicia.
Percibo sin velo
tu áurea figura
y surge al momento
sin par sentimiento
que todo lo muda,
recorren mi adentro
tus yemas desnudas
tocando mi centro
que tiembla al contacto
y nace en el acto
un lazo divino,
cadena que expresa
que es todo belleza
el ser al que miro.



Las letras dominan mis mares

Me dejo llevar
por el ritmo que sale
y pronto las letras
dominan mis mares.

Profundas corrientes
que arrastran la vida
buscando la meta
por sendas torcidas.

Y sé que no importa
por dónde me llevan,
en todos los ríos
mi alma se eleva.

Hoy suelto amarras,
me lanzo al vacío,
no tengo palabras
para esto que vivo.

Me ofrezco al olvido,
cediendo al destino,
y ya solo vivo
en esto que escribo.




Al ser uno con el mundo

En el límite de mi piel
caben brisas y huracanes
que traspasan todo mi ser
ahora entran, ahora salen.

Hoy me expando con su vaivén,
percibiendo cada detalle,
los impulsos que no se ven
y el color que tiene el aire.

Se diluye mi identidad
en el todo yo me fundo,
se transforma la realidad
al ser uno con el mundo.