Vacío inspirado

Me vacío para escuchar
lo que llegue,
me vacío para dejar
que me llene,
para no rebosar
con lo que viene.

Me vacío lentamente
permitiendo que mi mente
siga un hilo bien marcado,
y cuando ya me he vaciado,
llega el torrente
que alimenta mi fuente
y me hace diferente.



Ejercicio de imparcialidad

Se agrieta la coraza
que marca el exterior,
el mundo se desplaza
entrando a borbotón
y yo lo acojo
abriendo el corazón,
en él me mojo,
sumerjo mi razón.

Mi piel se quita,
ya nada delimita
el todo y el yo.
Como un sol
de pronto desatado,
irradio mi pasión
a quien va a mi lado
y soy iluminado
por astros encerrados.




Niebla

La niebla cubre el camino,
el pueblo ya se ha perdido,
sube en silencio del valle
logrando que calle
todo trino.
Y yo camino perdido
sin conocer mi destino.

Abajo el gris monasterio
oculta bajo sus losas
un antiguo misterio
que el bosque rebosa.
Y yo me alzo, en medio,
sintiendo tantas cosas
que no alcanzo a comprender.

Sin remedio
me dejo caer.

Entonces, al soltar,
mi alma se aleja,
rompe a volar
y se despeja
la niebla que convertía
en noche este día.



Dos anécdotas y una visión del mundo

ANÉCDOTA 1:
Hace unos años instalamos un ascensor en la casa del pueblo. Es un pequeño portal de tan sólo cuatro vecinos. Ahora nos han ofrecido la posibilidad de instalar un sistema que apaga la luz del ascensor cuando este no está siendo usado, lo que en esta comunidad supone 23 horas al día como mínimo.
Parecía buena idea, así es que hicimos cálculos: ¿Cuánto cuesta? ¿Cuánto nos ahorraríamos de luz al mes? ¿Cuánto tiempo haría falta para amortizar el gasto de instalación?
La conclusión fue que tardaríamos veinte o treinta años, así es que… no compensa. Y el dispositivo no se ha puesto.

¿Por qué dejamos que la luz de un ascensor permanezca encendida a todas horas y decimos que no compensa apagarla? ¿A quién no le compensa? A mi bolsillo, desde luego no, pero ¿es eso lo único que importa?

ANÉCDOTA 2:
El otro día salía del supermercado con un solo producto. Le digo a la cajera “No quiero bolsa, gracias” y ella me mira sonriendo mientras mete mi producto en una bolsa de plástico. Ante mi car de estupor, sonríe más y me dice: “Es gratis!”

Y yo me quedo pensando: ¿Por qué tengo que usar un producto que no es necesario en absoluto? ¿Tan sólo porque no me cuesta nada? ¿Acaso no le cuesta a medio ambiente?


UNA VISIÓN DEL MUNDO:
Todo lo medimos respecto al dinero: Si es gratis, lo hacemos. Si es barato, podemos hacerlo. Si es caro, no podemos, aunque no por ello dejamos de quererlo.

No vemos que hay otros baremos aparte del precio. No nos paramos a pensar en el verdadero valor de algo, y mucho menos en sus repercusiones.




Falta amor internacional

Hoy en día falta amor en las relaciones humanas por todo el mundo, pero hay una especial falta de amor que nos parece normal: la existente entre países.

Al tratar con otras personas vemos claramente que no debemos robarles, amenazarles, atacarles, ni apropiarnos de lo que es de otros. Todos estamos de acuerdo en que nuestro comportamiento no sería el adecuado si nos comportásemos de este modo.

Sin embargo, las relaciones entre países son así permanentemente: se atacan, se conquistan, se apropian de territorios y recursos, compiten ferozmente entre sí, se amenazan con armadas cada vez mayores… y nos parece que esto es lo normal, que es justo y natural.

¿En qué punto del camino perdimos la perspectiva?
Entiendo que este tipo de relaciones nos pillan más lejos y es más fácil no identificarse con ellas, pero creo que deberíamos aprender a verlas como lo que son: relaciones entre personas. Entre grupos enormes de personas, sí, pero personas al fin y al cabo.

Solo cuando las veamos así, seremos capaces de establecer relaciones internacionales basadas en el amor en lugar de basarnos en el miedo y el egoísmo.



Virus informático

La informática es una extensión de nuestro propio cuerpo, usamos el ordenador más que muchas partes de nosotros mismos.

Lo usamos más que las piernas: todos los habitantes de las ciudades que vemos a través de una pantalla más lugares de los que realmente visitamos.
Lo usamos más que la memoria: la gran mayoría de la sociedad, que consultamos la agenda, el bloc de notas, el calendario… y preguntamos a la señorita Wikipedia cuando no sabemos algo.
Lo usamos incluso más que la imaginación y en lugar de crear, buscamos cosas que otros crearon ya antes.

Por eso, cuando un virus afecta a nuestro ordenador y lo deja en cama, también nos afecta a nosotros, nos deja mancos, cojos… tontos.
Bien podríamos quedarnos en cama hasta que sane el ordenador.



Filtros

Los seres humanos tenemos una parte consciente y una inconsciente.


Nuestra parte consciente está compuesta por todas las experiencias que nuestro entorno nos permite conocer. Esto suele reducirse normalmente a aquellas experiencias que el lenguaje, la lógica, las prohibiciones y condicionamientos de la sociedad, o incluso nuestra propia visión del mundo, nos dejan ver.

Pero existen muchas otras experiencias que descartamos sin darnos cuenta por considerarlas ilógicas, imposibles o descabelladas. Y no nos paramos siquiera a pensar en ellas, a observar si realmente son imposibles o es nuestra visión del mundo, nuestra parte consciente, la que las clasifica como tal.



Nuestro inconsciente en cambio no entiende de normas o tabúes, se salta los filtros que nuestro consciente impone a la realidad, y la experimenta tal como es. Así, inconscientemente, sentimos y nos damos cuenta de muchas cosas que, aún sin saber explicarlas, sabemos que son así. Porque nuestro inconsciente nos permite estar en contacto con el mundo tal como es, sin filtros de por medio.



Libertad

La LIBERTAD no consiste en HACER lo que uno quiera, sino en QUERER lo que uno quiera.

Te miro y veo

Te miro y veo
un ser sensible,
capaz de ver lo invisible.
Y ya no puedo,
es imposible,
seguir mi vuelo impasible.

Abres tu alma
de par en par,
escuchando sin juzgar.
Trasmites calma
con tu mirar,
siempre dispuesto a ayudar.

Eres capaz de notar
la más suave brisa,
que casi sin respirar
te acaricia.

Eres capaz de sentir
la sutil energía
que hace brotar en mi
la alegría.

Tus ojos ven más allá
de cuanto miras.



Exposición lenta

En la noche helada,
despejada,
nos vamos en busca
de estrellas apagadas.

No hay mayor placer
que ver
captada la belleza
de este anochecer.

Luce la colina,
que ilumina
tu gris silueta
junto a la mía.

Abajo el pueblo duerme,
no se percata,
que el tiempo se dilata
entre negrura y verde.

El frío va cuajando,
calando,
sin ganas de marcharnos,
estamos tiritando.