Centrado en mí

Centrado en mí
nada me tambalea,
pues no soy yo
quien danza y brega
con cada piedra
que arrastra la marea.
Pues no soy yo quien camina,
quien se levanta cada día
esforzándose por verme.

Yo soy aquel que nunca duerme,
quien de lo alto vigila
y aun después de la vida,
              existe.
Soy aquel que nunca viste,
soy quien guía el camino,
quien recoge lo aprendido.

Yo soy el fuego
que tu centro habita.

Soy el soplo divino

       que en ti

                 palpita.


Desde ese confín, que es mi centro

Vuelo en las alas del viento
donde nadie me sigue y presiento
que en los límites vive
el fluido latir,
                       movimiento
que sin verlo surgir
                       llevo dentro
y desde ese confín
                       que es mi centro
algo en mí me reescribe
mientras mi alma recibe el encuentro
de mi ser que ahora vive
más allá de este tiempo.


Renacer

Dónde están las luces
que volando fueron,
dónde se producen,
dónde prenden luego.

Hoy estoy sin vida,
con mi ser no puedo,
ando en mí, dormida,
he perdido el fuego.

Y al soltarlo todo
aún en vida, muero,
vuelvo al caos del lodo
donde nazco,
hombre nuevo.

Estrellas humanas

Estrellas,
por las calles pasean
se entretejen
y entre todas crean
un mar de luz.

Estrellas
palpitan entregadas
en mareas
y sus pasos les llevan
a nuevas tierras.

Estrellas
tan grandes, tan pequeñas
hoy las miro
y al mirarlas suspiro…
“Que no se pierdan”.


¡Busca!

Busca,
donde nadie llega.
Busca.
Y al buscar se crea
aquello
que antes no era.
Pues tu búsqueda impide
que muera.
Busca y consigue
¡busca y logra!
hallar la manera
en que revive
en ti… Su obra.


Vuelve y rueda

Cada día vuelve y rueda,
se retira y siempre nueva
aparece en la mañana,
cual fuente eterna mana.
Sube y baja la marea,
y en su calma… me lleva.