Sed

Tengo sed de estrellas,
sed de amaneceres,
sed de lunas llenas,
sed de días sin sueño,
noches bajo el cielo.

Tengo sed de viento
calando mi cuerpo,
aire que me empapa,
me rodea,
hasta que me llena,
hasta que chorrea
y por cada poro
escurro silencio
en forma de llanto.
Porque estoy condenado a vivir
bajo este ardiente blanco
que cura mis heridas
quitándome la vida.
Bajo un cielo sin estrellas,
bajo esta luz eterna,
donde la oscuridad
que ciega y muerde
ya no llega,
ya no lucha y se revuelve.
             ¡No!
Yo no quiero cantar
con la voz de los tiempos,
yo no quiero besar,
ni volar tan lento.
No estoy sedienta de un mar,
sino de un ciento.

No te quiero alcanzar.

Tan sólo soñar
en la distancia.
Tan sólo gritar
liberando un huracán
en mi garganta
y escuchar mi propio eco
desgarrando un alma,
                      mi alma,
sin darme tiempo a escapar,
                       sin poder parar,
blandiendo plumas contra el viento
tras el rastro inalcanzable
de un amor sediento.

Huracanes vs Brisas

Ahora que sé
que existen huracanes,
aunque yo nunca los tuve,
ahora que sé
que hay quien caza tornados,
aunque yo nunca pude,
ahora que mi alma
alza pesada el vuelo
sin un viento que la ayude,
pidiendo con cada batir
de sus blancas alas
una tormenta sin fin
que la saque de la nada
y la devuelva a la vida.
Ahora que el mundo
me vuelve a quedar pequeño,
ahora que no es sólo un sueño.

¿Seré capaz de volar por siempre
en la brisa que un día cacé
creyéndola suficiente?
Esa brisa que hoy
ya no empuja mi mente,
tan sólo la reconforta,
                      la calma
                            la mata.
¿Seré capaz de no huir
en busca de algo diferente,
en busca de un soplo más fuerte?

El soñador

Sueña quien no tiene sueño
sueña quien quiere soñar,
sueña quien vive los vientos,
sueña con ojos abiertos
aquél que ve algo más.

Hastiado de tanta rutina
hastiado de vidas sin vida,
de ojos que no saben ver,
y de miradas dormidas
abre los ojos y sueña,
abre su mente y mira
el que no teme morir,
aquel que aprecia su vida.
Y así se alza,
Dios entre mortales,
sin temor,
dando un sentido a su tiempo
aquel que sabe
beber los mares en un tazón
y oler la amistad
en el viento.

Me elevas

Soy un globo pequeño,
                 perdido,
que me hincho, me mudo,
                 revivo,
con cada palabra,
                 susurro,
que soplas a mi oído.

Porque es tu aliento amor
el que me eleva,
el que me da la voz,
el que me lleva
más allá del mundo,
... hasta las estrellas.

Por qué tiemblo

Por qué tiemblo
como un joven árbol
azotado por el viento.
Por qué siento
que menguan mis fuerzas
por momentos.
Por qué mi mente
no se cree los cuentos
que invento.
Por qué me miento.
No prueban mis ojos
la sal por vez primera,
por qué entonces,
esta sensación nueva.
Por qué los recuerdos
no se borran.

No quiero que se borren.
Por qué.

Por qué soplan mil vientos
dentro de mi cabeza.
Por qué las estrellas se esconden.
¿Será por no ver mi tristeza?

Por qué seguir

Por qué seguir viviendo estrellas,
alimentándose de ellas,
por qué seguir llorando ideas,
por qué seguir luchando
contra las mareas.

Por qué seguir bebiendo versos,
                      recorriendo calles
respirando besos
                      y besando aire.

Por qué seguir buscando mundos,
                            plantando rosas,
leyendo miradas
                y escribiendo mariposas.

Por qué seguir
           viva entre la nada,
por qué seguir
          enamorada.

Vacio

Me han robado lo que nunca fue mío,
se han llevado mi aire, mi mar,
en mi interior solo queda vacío
y en mis sueños ya no puedo volar.

Me asomo a mi corazón
y es como ver el fin del mundo,
cien mil hojas en blanco
entre las que me hundo.

Una espesa nada
invade mi ser,
inunda mi alma,
me va a hacer caer,
estoy mareada
y no logro
                   parar
y no puedo
                   amar
pues todo cuanto quiero
                   se va.
Y yo me muero,
me ahogo
en mi propio mar.

Tan solo quiero besar
a aquel que me enseñó a volar
y navegar juntos
por toda la eternidad.
Pero vacía;
y sin alas;
me despeño.
Sin mis plumas
caigo sin remedio.
Y esta vez
mi pesadilla
no es un sueño.
Se abren mil heridas
por las que brotan
mis sueños, mis miedos,
                             mi vida,
en forma de gotas
de blando cristal
hasta dejarme vacía,
hasta escurrir por los ojos
todo el agua que tragué de tu mar.

No tengo miedo

Que venga un huracán
y arrase mi ciudad,
que se hunda el suelo
bajo mis pies.
Que me azoten y torturen,
que me cuelguen del revés,
que lama mi cuerpo el fuego
y se abran mis heridas,
que todo lo queme el sol,
plagas y hambre asolen el mundo entero.
Que alguien me arranque el corazón.
Que me quiten la vida.
No tengo miedo.
Pues perder tu alegría
es lo único que temo.

Suerte

Sé que nunca permaneces
en un mismo lugar,
sé que eliges tu destino
al azar
eres un soplo
que va y viene
y nunca
se detiene,
mas con todo el alma
te pido:
detén tu raudo
peregrinar,
pliega tus alas
de ardiente metal
y pósate en este,
mi amigo
para que hoy nada
le salga mal.

Sobre verde

Hoy he vuelto a una tierra
que me vio llorar.
Hoy he vuelto a soñar.

El mismo sol que un día
vi nacer
baña hoy mi piel
igual que lo hizo ayer.
Pero hoy no hay nadie
que comparta mi paseo.
No hay risas ni llanto,
no hay amos ni perros,
no hay juegos ni cantos.
No hay gente, solo sueños.

Tumbada en una tierra
hoy sin hoyos,
espero a que vuelvan
los recuerdos
deseando tan solo
que dejen de serlo.